
Una experiencia viva de convivencia y reflexión docente
En el IES Huerta del Rosario de Chiclana hay un momento de la semana que, aunque no aparece en los horarios oficiales, muchos consideran esencial. Un par de jueves al mes, la sala de profesores se transforma: se aparcan las prisas, se activa la escucha y el café humea como una invitación al encuentro. Es el momento del Café Pedagógico, una iniciativa sencilla que ha logrado algo nada sencillo: fortalecer la convivencia y el pensamiento compartido entre docentes.
Este espacio nació con un fin muy concreto: la acogida al profesorado recién incorporado. Para quien llega nuevo a un centro educativo, el inicio suele estar lleno de incertidumbres. Hay que aprender dinámicas internas, dominar plataformas digitales, entender códigos no escritos y, sobre todo, encontrar un lugar propio. El Café Pedagógico surgió para acompañar en ese proceso, ofreciendo un entorno amable donde preguntar sin miedo y compartir sin sentirse solo.
Con el paso del tiempo, aquello que empezó como un apoyo práctico se convirtió en un auténtico foro de reflexión profesional. Hoy, en torno a la mesa no solo se habla de herramientas o procedimientos, sino también de alumnado, de convivencia, de metodologías, de emociones y de sentido educativo. El café se ha vuelto conversación y la conversación, pensamiento pedagógico.
Bajo la coordinación de Lourdes Nieto Chamorro, también responsable del programa Escuela: Espacio de Paz y del grupo de trabajo sobre resolución de conflictos a través de la mediación, estos encuentros han ido tejiendo una cultura distinta: más humana, más pausada, más consciente. Lourdes marca el rumbo de la conversación y cuida el clima. Y esa diferencia se percibe en la forma en que se escucha, se dialoga y se construye comunidad.
El valor de estos jueves reside, en buena medida, en su contraste con la vida administrativa de los centros. Muchas reuniones oficiales del centro están hoy marcadas por la tecnificación, por órdenes del día cerrados y tiempos ajustados y apenas dejan espacio para pensar en voz alta. Frente a esa lógica de urgencia, el Café Pedagógico ofrece algo cada vez más escaso en la escuela: tiempo para la reflexión serena.
La dinámica es tan simple como poderosa. Se comparten inquietudes, se escuchan experiencias y se intercambian prácticas que han funcionado en el aula. Pero hay un principio que lo sostiene todo: el respeto. Se cuidan los turnos de palabra, se valoran todas las voces y se entiende que escuchar es tan importante como hablar. Así, el profesorado veterano y el recién llegado se sientan al mismo nivel.
Gracias a este clima, el IES Huerta del Rosario ha logrado construir una verdadera comunidad donde el profesorado se siente acompañado, valorado y reconocido. Y eso, inevitablemente, acaba reflejándose en el aula, en el alumnado y en la vida cotidiana del centro.
Porque al final, por mucha tecnología que sepamos usar, no hay herramienta pedagógica más poderosa que un grupo de docentes intercambiando experiencias y apoyo mutuo alrededor de una taza de café.


