Felipe Muñoz Natera
Cuando Europa entra en el aula.
En los últimos años, la internacionalización se ha consolidado como una de las líneas estratégicas de muchos centros educativos. Programas como Erasmus+ han contribuido a abrir las aulas al contexto europeo, favoreciendo el intercambio de prácticas docentes, la movilidad del profesorado y, de manera creciente, las estancias formativas del alumnado. Sin embargo, esta apertura no siempre ha alcanzado por igual a todas las etapas y perfiles. En el ámbito de la Formación Profesional, las movilidades de estudiantes se han concentrado tradicionalmente en los Ciclos Formativos de Grado Medio y Superior, quedando el Ciclo Formativo de Grado Básico (CFGB) en un segundo plano.
Desde el IES La Pedrera Blanca, en Chiclana de la Frontera, nos planteamos hace dos cursos una pregunta que, en apariencia, es sencilla, pero que tiene importantes implicaciones pedagógicas y organizativas: ¿es posible diseñar movilidades Erasmus+ con alumnado de CFGB de forma rigurosa, segura y con sentido educativo? La respuesta, tras una primera experiencia de movilidad VET con alumnas del CFGB de Alojamiento y Lavandería en Béziers (Francia), ha sido afirmativa, aunque no exenta de retos.
Como señala Jesús Garrido, director del centro, “la internacionalización solo tiene sentido si es inclusiva. Nuestro instituto lleva años de transformación a través de un proyecto de escuela inclusiva y entendemos que las oportunidades educativas, también las europeas, deben llegar a todo el alumnado. Incorporar al CFGB a Erasmus+ no es un gesto puntual, sino una consecuencia lógica de esa manera de entender la educación”.
Este artículo pretende compartir el proceso seguido, los aprendizajes obtenidos y algunas claves metodológicas que pueden resultar útiles a otros centros que se planteen incorporar al alumnado de CFGB en proyectos de internacionalización. No se trata de presentar un modelo cerrado, sino de aportar una reflexión situada desde la práctica.
Marco pedagógico: Erasmus+ como herramienta educativa.
Entendemos Erasmus+ no solo como un programa de movilidad, sino como un marco pedagógico que permite trabajar competencias clave de manera integrada. En nuestro caso, el diseño del proyecto VET para CFGB se apoyó en las prioridades del programa (inclusión, digitalización, ciudadanía europea y sostenibilidad) como ejes vertebradores del aprendizaje.
Desde el Departamento de Internacionalización se insistió en que la movilidad no podía plantearse como una experiencia aislada o excepcional, sino como parte de un itinerario formativo coherente. Tal y como apunta Aurora Bastida, jefa del Departamento, “si queremos que la experiencia tenga impacto educativo, debe estar conectada con el currículo del ciclo, con los procesos de tutoría y co
n el acompañamiento personal del alumnado. Erasmus+ no sustituye al trabajo de aula, lo amplifica”.
En este sentido, la movilidad a Béziers se concibió como un espacio de aprendizaje situado, donde el alumnado pudiera desarrollar competencias profesionales vinculadas a su ámbito formativo, al tiempo que reforzaba habilidades transversales como la autonomía, la comunicación intercultural o la resolución de problemas en contextos reales.
Del diseño al aula: planificación y acompañamiento.
Uno de los aprendizajes más relevantes del proceso ha sido constatar la importancia de la planificación previa. Trabajar con alumnado de CFGB en contextos internacionales exige un diseño cuidadoso de objetivos, actividades y apoyos. No basta con adaptar modelos de movilidad pensados para otros niveles: es necesario repensar los tiempos, los ritmos y las expectativas.
En nuestro caso, el trabajo previo incluyó sesiones de preparación lingüística básica, dinámicas para anticipar situaciones cotidianas (convivencia, desplazamientos, organización del tiempo) y un acompañamiento tutorial más estrecho. Este trabajo no solo reduce la incertidumbre del alumnado, sino que contribuye a generar un clima de confianza que resulta clave para que la experiencia sea vivida como una oportunidad y no como una fuente de ansiedad.
La experiencia en Béziers: aprender en contextos reales
La movilidad VET desarrollada en Béziers (Francia) permitió al alumnado del CFGB de Alojamiento y Lavandería integrarse durante una semana en el Lycée Polyvalent Jean Moulin, concretamente en el ciclo de Diseño y Moda. Esta integración no se planteó como una mera observación, sino como una participación guiada en actividades formativas del centro anfitrión. El alumnado trabajó en talleres prácticos vinculados a procesos básicos de confección y tratamiento de materiales, combinados con actividades de vocabulario técnico en inglés, francés y español.
Uno de los elementos más interesantes de la experiencia fue la conexión entre los contenidos del ciclo de origen y los del ciclo de acogida. Aunque se trata de perfiles formativos distintos, el trabajo con materiales textiles, la organización del espacio de taller o la planificación de tareas permitió establecer puentes entre aprendizajes profesionales, favoreciendo la transferencia de competencias. Este tipo de conexiones resulta especialmente relevante en el CFGB, donde la contextualización del aprendizaje contribuye de manera significativa a la motivación del alumnado.
Desde el punto de vista metodológico, la experiencia se apoyó en un enfoque de aprendizaje basado en tareas, donde el alumnado debía enfrentarse a pequeñas situaciones-problema en un entorno real: comprender instrucciones básicas en otra lengua, organizar su puesto de trabajo, colaborar con alumnado del centro anfitrión o presentar el resultado de una actividad. Estas situaciones, aparentemente simples, se convierten en potentes escenarios de aprendizaje cuando se acompañan adecuadamente.
Acompañamiento docente y coordinación con el centro socio.
El papel del profesorado acompañante ha sido clave para el desarrollo de la movilidad. Más allá de la supervisión logística, la función docente durante la estancia ha consistido en mediar entre contextos educativos, ayudar a interpretar las situaciones de aprendizaje y favorecer la reflexión posterior. Tal y como señala Verónica Jiménez, profesora acompañante, “el alumnado ha mostrado una actitud muy responsable y un alto grado de implicación. No se han producido bloqueos por la lengua; al contrario, han buscado estrategias para comunicarse y resolver las tareas. Desde el acompañamiento, nuestra función ha sido dar seguridad, ayudar a poner palabras a lo que estaban viviendo y convertir cada situación en una oportunidad de aprendizaje”.
La coordinación previa con el Lycée Jean Moulin ha sido otro elemento determinante. La definición compartida de actividades, la adaptación de tareas al perfil del CFGB y la comunicación fluida entre equipos docentes han permitido crear un entorno de acogida coherente. Esta coordinación, aunque exige tiempo y esfuerzo, es una inversión pedagógica que repercute directamente en la calidad de la experiencia formativa.
Impacto educativo: motivación, asistencia y competencias.
Uno de los aspectos que más interés suscita entre el profesorado cuando se plantean este tipo de movilidades es su impacto real en el alumnado. En nuestro caso, la evaluación se ha realizado de manera cualitativa, a través de observaciones, tutorías posteriores y recogida de impresiones del propio alumnado.
Se han identificado avances en varios planos:
● En el plano motivacional, la experiencia ha supuesto un refuerzo de la autoestima académica del alumnado. Haber sido capaces de desenvolverse en otro país, en un entorno educativo distinto, ha generado una percepción más positiva de sus propias capacidades.
● En el plano de la vinculación con el centro, se ha observado un aumento del sentimiento de pertenencia. El alumnado se reconoce como parte de un proyecto educativo que les ofrece oportunidades reales, lo que contribuye a mejorar la asistencia y la implicación en el día a día.
● En el plano de las competencias transversales, destacan la autonomía personal, la comunicación en contextos diversos, el trabajo en equipo y la gestión de la incertidumbre. Estas competencias, a menudo difíciles de trabajar en el aula de manera explícita, emergen con fuerza en contextos de movilidad.
Tal y como subraya Aurora Bastida, “el valor educativo de estas experiencias no se mide solo en términos de contenidos técnicos, sino en la transformación de la mirada del alumnado sobre sí mismo y sobre su futuro. Cuando una alumna de CFGB se ve capaz de aprender en otro país, se amplía su horizonte de posibilidades”.
Dificultades encontradas y aprendizajes institucionales.
La puesta en marcha de una movilidad Erasmus+ VET con alumnado de CFGB ha evidenciado algunas dificultades que conviene abordar con realismo. A las habituales cuestiones administrativas y organizativas, así como a la necesidad de una coordinación interdepartamental sólida, se suma el trabajo previo de acompañamiento y concienciación con las familias.
Una parte del alumnado de CFGB procede de contextos sociales y familiares en los que este tipo de experiencias educativas no forman parte del imaginario habitual. Esto implica que, en ocasiones, es necesario realizar una labor específica de información, diálogo y construcción de confianza para que las familias puedan percibir el valor formativo de la movilidad y acompañar el proceso con tranquilidad. Lejos de entenderlo como un obstáculo, este trabajo con las familias se ha revelado como una oportunidad para fortalecer el vínculo escuela–entorno y para reforzar el carácter inclusivo del proyecto.
Desde el punto de vista institucional, estas dificultades han permitido al centro revisar sus protocolos de comunicación con las familias, mejorar los espacios de información previa y afinar los mecanismos de acompañamiento emocional del alumnado antes, durante y después de la movilidad. Todo ello apunta a la necesidad de consolidar, en el futuro, estructuras de apoyo estables que faciliten la participación de este perfil de alumnado en proyectos de internacionalización.
Recomendaciones para otros centros.
A modo de cierre, y desde una perspectiva de transferencia de aprendizajes, se proponen algunas recomendaciones para centros que estén valorando iniciar proyectos Erasmus+ con alumnado de CFGB:
● Concebir la movilidad como parte de un proceso educativo más amplio, conectado con el currículo y con la acción tutorial.
● Diseñar actividades ajustadas al perfil del alumnado, con objetivos claros y tareas concretas.
● Cuidar especialmente el acompañamiento previo y posterior a la movilidad.
● Establecer una coordinación sólida con el centro socio, compartiendo expectativas y criterios pedagógicos.
● Evaluar la experiencia desde una perspectiva cualitativa, atendiendo al impacto en la motivación y en el desarrollo competencial.
A modo de conclusión.
La experiencia de movilidad Erasmus+ VET con alumnado de CFGB en el IES La Pedrera Blanca ha confirmado que la internacionalización inclusiva no solo es posible, sino pedagógicamente valiosa. No se trata de replicar modelos pensados para otros niveles, sino de construir propuestas ajustadas a la realidad del alumnado, desde una mirada de equidad y de confianza en sus capacidades.
En un contexto educativo que busca reducir el abandono temprano y reforzar la inclusión, estas experiencias se revelan como un recurso potente para reenganchar al alumnado con su itinerario formativo. Compartir estos aprendizajes con otros centros es, en sí mismo, una forma de seguir construyendo una escuela más abierta, más conectada y más justa.



