Déjenme contarles una historia…
En el corazón de esta ciudad se alza un edificio cuyo patio inspira a estudiantes y profesorado que lo visitan cada día. Esta es su historia.
Patio de los naranjos del IES Santo Domingo. Crédito
Con el inicio de las clases en septiembre comienza su vínculo con el lugar. La primera imagen tras la puerta enrejada revela el verde y el frescor de sus naranjos.
—“Buenos días, Victoria” —saludan al entrar—. Ella es la primera persona que encuentran, siempre atenta y dedicada al cuidado de las plantas que habitan el patio.
A medida que se acerca el invierno, las naranjas en sus ramas se vuelven más visibles, algunas caen antes de tiempo y se convierten en motivo de juego para el alumnado.
Recogida de las naranjas. Alumnado de 1º curso del ciclo de AOyV (Aceites de oliva y vinos)
Una mente inquieta capta las sensaciones que el patio transmite y se pregunta:
—“Victoria, ¿se pueden coger las naranjas del patio?”
De esa curiosidad surge la cooperación.
—“¡Claro! Ya hemos recogido algunas para preparar la mermelada de una profesora, y está deliciosa”.
Mientras contemplan las naranjas, expectantes y sonrientes, el curso acaba de comenzar con la novedad de ser el primer año de 2º del Grado Superior en Procesos y Calidad en la Industria Alimentaria. Como ciclo de reciente implantación, había mucho por hacer.
Plano digital del almacén. Alumno de 1º curso del ciclo Aceites de oliva y vinos
Sus estudiantes habían dedicado semanas al diseño y montaje de una sala para la elaboración de productos alimentarios: planos, mediciones, disposición de equipos, materiales y normativa se convirtieron en su rutina diaria, hasta completar el trabajo justo a tiempo para elaborar la mermelada.
Llegó el momento de recoger las naranjas, y entonces intervino el ciclo de Aceites de Oliva y Vinos. El alumnado de primer año estaba inmerso en el montaje de una simulación de almacén, una actividad que le permitiría aprender de manera práctica cómo funciona el almacén de una empresa, el lugar donde esperan trabajar una vez finalizados sus estudios. Con las naranjas del patio, ya contaban con la materia prima necesaria.
—“¡Ahhhh! ¡Profesora, aquí hay arañas!” —exclamaron, sorprendidos.
A menudo llama la atención la escasa comprensión que a estas edades existe sobre la naturaleza y la cadena alimentaria: donde hay alimento, hay otras especies que se alimentan, además del ser humano.
—“Fijaos bien —les explicó—, así funcionan también los cultivos como la vid y el olivo, que atraen a muchas especies que encuentran en ellos refugio y alimento. Ahora, poned los guantes y centrémonos en recoger las naranjas sin dañarlas ni dañar el árbol”.
Confieso que subir estudiantes a una escalera siempre me inquieta un poco, hasta que veo que han escuchado las normas de seguridad en trabajos en altura.
El “Día de Puertas Abiertas” del centro es un evento especial. Además de las visitas guiadas que narran la historia que guardan sus muros como antiguo convento, se expone el trabajo de estudiantes desde la educación secundaria obligatoria hasta la formación de adultos, incluyendo, por supuesto, los ciclos formativos.
Proceso de acondicionamiento de las naranjas. Alumnado de 1º curso del ciclo de AOyV (Aceites de oliva y vinos)
Con el almacén ya en funcionamiento, todos pudieron ver cómo las naranjas del patio eran transportadas, recepcionadas, inspeccionadas, inventariadas y finalmente refrigeradas para su posterior uso.
—“¡Qué ganas de probar la mermelada!” —decían entusiasmados.
—“No os impacientéis… ya queda poco”, respondía la profesora.
Para quienes no están familiarizados, elaborar un producto en la industria alimentaria es una tarea de gran complejidad. El conocimiento de la normativa y de los procesos exige un rigor casi absoluto. Y si, además, se parte de naranjas amargas, lograr el éxito puede parecer un reto casi imposible. Sin embargo, esa fue la motivación que entusiasmó al primer curso de Procesos y Calidad. A ese grupo nada lo detiene.
Alumnado de 1º curso del ciclo de PCAL (Procesos y calidad en la industria alimentaria) elaborando la mermelada
Con un montón de manos precisas y ojos atentos, los estudiantes realizaron el troceado y la cocción de las naranjas bajo la supervisión atenta de su profesora, siguiendo la receta que años atrás había tenido tanto éxito en el centro.
Siendo un centro con ciclos formativos de la familia profesional de Industrias Alimentarias, ya no sorprende escuchar en cualquier ocasión relacionada con la comida, comentarios propios de un panel de cata profesional.
Como si se tratase de un verdadero experto, se escuchaban frases como:
—“Se notan los botánicos” —que, traducido, venía a significar que sabía a fruta de verdad, como cuando nos emocionamos al probar un tomate que, por fin, ¡sabe a tomate!
—“Tiene un agradable retrogusto” —es decir, deja un buen sabor en boca.
Todo un éxito.
Mermelada y diagrama de flujo del proceso. Alumnado de 1º curso del ciclo de PCAL (Procesos y calidad en la industria alimentaria)
Pero la historia de nuestras naranjas no termina ahí. De la pulpa nació la mermelada, sí, pero aún quedaba una parte olvidada: la piel. Gruesa, desigual, con imperfecciones… A simple vista, cualquiera la habría considerado un simple residuo sin valor. Sin embargo, una vez más, su aroma nos invitó a seguir explorando.
El IES Santo Domingo guarda otro tesoro entre sus muros: el ciclo formativo de Vitivinicultura, con más de quince años de historia. Es el más veterano de su clase y ha formado a generaciones de profesionales del sector del vino. Allí, estudiantes formados en técnicas de destilación eran los candidatos ideales para un nuevo reto: extraer el alma de la piel de naranja.
Destilación. Alumnado de 2º curso del ciclo de VITI (Vitivinicultura)
Dicho y hecho. Nada más comenzar el proceso, un intenso y fresco aroma a naranja impregnó el ambiente. El vapor de la destilación arrastraba la esencia oculta en la piel, invadiendo las instalaciones con su fragancia. Semanas después, todavía se puede percibir en el aire ese recuerdo cítrico que nos acompaña.
Si alguna vez pasan por El Puerto, no duden en visitarnos. Estaremos encantados de recibirles y mostrarles nuestro patio: ese rincón donde naturaleza, conocimiento y vocación se encuentran.
Autoría:María Dolores Lozano Baena. Profesora de Ciclos Formativos. Departamento de Industrias Alimentarias. IES Santo Domingo (El Puerto de Santa María)